Pensamos que el ayudar a otros durante un proceso de enfermedad sólo puede corresponder a unos pocos…  que solo “algunos” tienen la capacidad de ayudar…
Pero en realidad todos somos “sanadores”.  Todos tenemos la capacidad de poder ayudar a otros a recuperar su estado de equilibrio, ¡aunque no hayamos estudiado ninguna técnica!
Cuando tomamos la decisión de acercarnos a alguien y escuchar todo lo que necesita “sacar”, sin juicios, sin interpretaciones, sin esa necesidad de decir al otro lo que debe hacer, entonces se produce la ayuda y podemos ofrecer mucho más de lo que nos imaginamos.

Cuando se estudia una técnica, sea cual sea, nos surge la pregunta ¿tendré capacidad? ¿tendré ese don? ¿seré tan buena como …? ¿sabré?
Sin embargo en el momento que decidimos ponernos al servicio de quien que lo necesite, siempre, siempre se nos van a acercar aquellas personas que, al estar en nuestro mismo nivel vibratorio, podremos ayudar.
Mi experiencia es que atraes a las personas a las que puedes comprender y con las que puedes empatizar,  porque resuenas con lo que le ocurre, muchas veces incluso por ser algo que has vivido o experimentado, lo que no podemos es ayudar desde la inconsciencia, desde la falta de conocimiento del proceso por el que una persona está pasando, por eso a cada uno se nos acercarán los que estén a nuestro alcance.
Desde el momento en el que empezamos a trabajar sobre nosotros mismos ya estamos ayudando a todos… cuando sanamos en nosotros el miedo, la culpabilidad, la desvalorización, el juicio, se produce un efecto “sanador” en nuestro entorno ¡somos espejos unos con otros! reflejemos entonces nuestro proceso de crecimiento, nuestro proceso de sanación del alma, así cuando alguien se refleje en nosotros podrá reflejar la necesidad de su alma de crecer, de liberarse, de SER.

Esther