Los cuidados de sensibilidad egipcia y esenia constituyen un enfoque terapéutico global del ser humano cuyo origen, sin duda, se pierde en la noche de los Tiempos.
En efecto, aunque los egipcios contemporáneos del faraón Akenaton y sus herederos directos, los esenios, hubieran contribuido ampliamente estructurando estas terapias, podemos decir que sus raíces no tienen edad.
Precisamente por este origen tan remoto, estas terapias tocan el alma y esto es lo que conducen a la persona a encontrar el origen de su sufrimiento, de su enfermedad o malestar, nos hace comprender que somos nosotros los que realmente vamos a encontrar el  equilibrio interno a través del conocimiento de nosotros mismos.
La naturaleza de las Terapias
Estos tratamientos contemplan a la persona en su globalidad: cuerpo, alma y espíritu, además, de en toda su múltiples dimensiones. Para ello es necesario aprender a mirar dentro y fuera de nosotros, todo aquello que la vida nos ofrece no son más que útiles con los que restituir nuestro equilibro interno, la enfermedad no hay que atacarla, hay que amarla…
Esencialmente, fue la tradición esenia, a la que pertenecía el maestro Jesús,  la que desarrolló de manera abierta estas terapias, siendo reconocida por el pueblo de la época. El término ¨sensibilidad ¨ que se les añade se refiere tanto a su aspecto atemporal como la apertura universal de los mismos, aspectos estos que deben ser enseñados.