Si sanáis… no sanéis más mirando siempre hacia el futuro sino hacia el Presente, hacia ese instante que todavía os falta… y que sin embargo grita su vida en el fondo de todos vosotros.

No podría haber un mañana. Lo que os pedimos es un presente absoluto. Ese tiempo que llamáis tiempo es la energía que debéis controlar. ¡De su medida dependen tantas cosas! Abolidlo, no a golpe de vuestra voluntad sino desprendiéndoos de vuestro deseo. No deseéis más… Simplemente, ¡sed! Queremos decir, sed sencillos, dejad de proyectar vuestra vida hacia el futuro. El futuro ya está en vosotros. Ya sois aquello en lo que creéis poder quizá convertiros un día de gran claridad.

No reflexionéis más, no crispéis vuestra mente, dejadla que se apague ella misma en una ilusión narcisista de poder.

No seáis más unos ingenuos ni unos beatos; conoced simplemente la fuerza de la que procedéis, sin ataros a las sombras que genera.

Si curáis, no crispéis vuestras manos, no bloqueéis más la corriente espontánea que emana de ellas ni la dirijáis, dejadla ser ella misma; ¡es tanto, es todo! Sois de la misma naturaleza que esa corriente, que los siete colores del arco iris a la vez y que las siete notas de la escala celeste.

No busquéis convertiros en eso, ya lo sois. No creáis que lo sabéis, solo empezáis a adivinarlo.

Oh hermanos, es hora de que salgáis del sueño de esta vida. Soñáis vuestras incapacidades, vuestra incapacidad de amar; soñáis vuestra incapacidad de construiros, de realizar vuestra construcción, la construcción del gran Ser que constituís, todos juntos.

Por amor, decid ahora el “Yo” en el modo impersonal. Ese “Yo” es a la vez vosotros y nosotros, la única fuerza incapaz de decir otra cosa que no sea amo, porque todo está ya aquí.

Comprended esto y así os convertís en la Sanación viviente. Os convertís en el Fuego.

Sed bendecidos y meditad estas palabras. Hacedlas vuestras como nosotros nos hacemos vuestros, por amor, por puro amor.

Extraido del libro de Daniel Meurois
“Lo que ellos me dijeron”