¿Qué es lo que hace de vosotros, amigos de la Tierra, esas bolas de sufrimiento en un agotador errar a lo largo de las Edades?

No creas que esta pregunta esconde un enigma. En realidad, la respuesta no puede ser más simple en su raíz, aunque sean miles las ramificaciones que se desarrollan en la esfera de la mente… Habéis hecho de vosotros unos extraños al estado de Divinidad. ¡Os habéis separado de vosotros mismos al inventar la ilusión de no ser Todo! Es la embriaguez de la Separación, y por tanto del sentimiento de Libertad, lo que ha hecho de vosotros unos descarriados. ¡Sois a la vez huérfanos y viudos de vosotros mismos! No hay en esta afirmación ningún reproche, ninguna condena. Es solo una constatación o, mejor dicho, el diagnóstico amoroso de aquellos que han hecho el voto de derribar las barricadas, las barreras y las murallas en vosotros. Así, reaparecemos hoy para recordaros que el sufrimiento no es ni una necesidad ni una fatalidad, sino una opción que habéis elegido. Una opción que solo vosotros podéis borrar de vuestra hoja de ruta. Una opción cuya elección nadie os ha impuesto más que vosotros, por el juego de la complejidad. Desde toda la Eternidad, el acceso a la felicidad y a la multitud de todas las alegrías de la Vida es algo sencillo. ¿Decís que el descubrimiento de la sencillez es complejo? ¡Desengañaros! Es mucho más difícil cerrar el puño para golpeaoracion2r pretendiendo una defensa que abrirlo para acoger. ¿Qué se puede perder? Nada, salvo el dolor de la crispación. ¿No poder dominarlo todo? ¿Pero qué es dominar, decídnoslo, cuando uno no se posee a sí mismo, es decir, cuando no se ha reconocido? Y finalmente, ¿hay algún credo que intentemos inculcaros y al que deberíais aferraros? De ninguna manera… Las creencias ya han anidado suficientemente en vosotros, ¡de la misma manera que vosotros habéis anidado en ellas!

Solo hemos vuelto para enseñaros a desaprender. Desaprender es no ser ya diferente de la roca sobre la que ponemos nuestra mano, del tronco del árbol en el que nos apoyamos, del animal que imaginamos dominar, del otro que no podemos impedirnos juzgar, de la Tierra que pisamos, del agua que nos lava, del fuego, del aire, de los cielos a los que aspiramos e incluso del sol que nos ciega. He dicho bien “no ser ya diferente”, amigo mío, y no “no sentirse ya diferente”… pues es en la Unión y después en la Fusión donde todo se resuelve. Aquí está el corazón de lo que tengo que explicarte para que tú lo expliques a otros que a su vez también lo explicarán… Solo busco un dulce contagio de simplicidad, nada más. En nombre de los Servidores de los Ángeles del Señor, solo te hablaré de aquello que conozco por haberlo vivido y porque sigo viviéndolo. Solo aquello que se experimenta tiene valor de enseñanza…. el resto no es más que información.

Debes saber también que en mi voz, el tú y el vosotros se mezclarán así como el yo y el nosotros porque, en realidad, solo formamos Uno…