Al ego no le gusta tomarse a sí mismo a la ligera… ¡Es eso lo que lo lastra!

Por eso el sentido del humor es seguramente el Maestro menos conocido que existe. En nuestro camino de Tierra, es el que, la mayoría de veces, aligera nuestros pasos cuando nos encontramos ante un muro aparentemente infranqueable.

Naturalmente, no tiene nada que ver con esas bromas a menudo pesadas que nos hacen sonreír disimuladamente o reír a carcajadas. Se trata más bien de esa mirada divertida, simplificadora y desdramatizadora de la que acaba dotándonos una forma de sabiduría… y que debemos cultivar en nuestras plegarias más íntimas.

De hecho, el humor es la señal precursora de esa alegría del alma que la tradición hinduista llama Ananda.

Es absolutamente necesario tomar conciencia de que el humor es uno de los guías más preciados al que debemos remitirnos constantemente a medida que surjan las inevitables sinuosidades en nuestro recorrido.

Será el que mantendrá nuestra cabeza fuera del agua cada vez que se nos presente una prueba y eso, sea cual sea la avenida que haya atraído nuestros pasos.

ADVAITA
Cap.5 Pág. 163-164
Daniel Meurois
www.istharlunasol.com