“A menudo nos confrontamos con nuestras incertidumbres, planteamientos y debilidades. ¿Qué nos falta exactamente? ¿Es la voluntad la única causa? ¿Y qué hay que hacer para abrir, por fin, nuestra conciencia?”

¿Por qué hay que volver de nuevo sobre lo mismo? Lo que tenéis que desarrollar lleva un nombre, ¡es el amor! El amor sobrentiende todo los demás, la ausencia de juicios, la tolerancia, la voluntad bien centrada sobre el objetivo a alcanzar.

Esto es lo que tenéis que desarrollar en el seno de lo que hacéis, esto es lo que tenéis que desarrollar para iluminar, para cambiar la faz del mundo, para participar en la gran mutación actual de la humanidad.

Lo hemos dicho antes, la voluntad es algo que os falta. Comienza a germinar cada vez más en el corazón de algunos de vosotros, demasiado pocos aún, pero esta voluntad, por desgracia, no lo es todo. Lo que hay que modificar en vosotros es vuestra propia conciencia, la vuestra y la de los otros. Estáis forzados a romper vuestro egoísmo, ¡de una vez por todas!

Aunque hayáis desarrollado una voluntad de don, esta se queda demasiado a nivel de voluntad pura, a nivel teórico… tomad conciencia de ello. Con frecuencia, vuestra voluntad de don se refugia detrás de varios pretextos: “Estamos dispuestos a dar, estamos dispuestos a acoger, pero…”. Siempre hay un “pero” en el último momento que hace que pasar a la acción se vuelva demasiado difícil. Más allá de este corsé de egoísmo que hay que romper, se sitúa aquello de lo que debéis tomar absolutamente conciencia a partir de hoy: ¡el amor crístico!

Extraído del libro “Lo que Ellos me dijeron”
Daniel Meurois
Editorial Isthar Luna-Sol